Habla fray José Hernández Sánchez, Superior General de la Orden de los Trinitarios:
«La esclavitud continúa»

A. Llamas Palacios
Hoy distinguimos dos acepciones: la esclavitud y la cautividad. Los cautivos son privados violentamente de su libertad; los esclavos lo son desde el nacimiento. Cuando fue abolida la esclavitud, la Orden de los trinitarios tuvo que reconvertirse para la liberación de las nuevas esclavitudes modernas. Esclavitud es cuando una persona es sometida a otra y privada de sus derechos humanos. En ese sentido, las cárceles, la droga, los niños soldados, los obligados a trabajar son una forma de esclavitud que nos interpela. Las formas de esclavitud cambian, pero la esclavitud continúa.

 

Nosotros hemos organizado muchas visitas para constatar la esclavitud que se denunciaba en Sudán, y hemos comprobado que la esclavitud está muy ligada al fundamentalismo musulmán. En Sudán hay una guerra, y en ella el botín lo es todo: personas, riquezas…, y con ello pueden hacer lo que quieran. Es algo que permite el Corán. Todo este fenómeno se sigue dando en otras naciones islámicas: Mauritania, Chad, Benín… Nosotros nos hemos sentido interpelados y, en las últimas reuniones que hemos tenido, hemos fundado Solidaridad Trinitaria Internacional para ayudar a liberar a toda esta gente.
El problema es el siguiente: en la parte centro sur del Sudán se han descubierto grandes yacimientos petrolíferos, en los que países como China o Canadá han invertido mucho dinero. Para poder asegurar la estabilidad de las compañías petrolíferas, el Gobierno de Jartúm quiere hacer una limpieza étnica. Los del ejército de liberación atacan a los musulmanes y las empresas quieren seguridad. Paramilitares y ejército barren a los que no son árabes, porque lo que quieren es la islamización de todo Sudán: una sola lengua, una sola religión, y una sola ley, la sharia. Como el Gobierno no puede pagar, deja que se cobre en especie: hombres, lo que encuentren en los poblados. La gente escapa hacia el norte. Alrededor de Jartúm hay hoy más de dos millones de refugiados. El Gobierno no les deja instalarse en la ciudad y los colocan en pleno desierto (a 50 ó 100 kilómetros de la ciudad). No sabemos exactamente cuántos niños esclavos hay, porque no se puede viajar al sur del Sudán, pues bombardean constantemente.
Los casi 3 millones de cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase. Sus escuelas no reciben ayuda, no les dejan tierras para construir sus casas, no encuentran trabajo… Encuentran todos los impedimentos del mundo. En Sudán hay hoy unos 300 sacerdotes, casi todos sudaneses. La Orden de los Combonianos lleva trabajando casi un siglo. Hay también Padres Blancos, Salesianos, y Congregaciones femeninas. La Iglesia allí, a pesar de las dificultades, está viva. Como en el sur había más católicos y se han desplazado a Jartúm, ahora la diócesis más numerosa es la de Jartúm.
Queremos fundar una comunidad en Sudán, y en El Cairo hemos abierto una casa, porque entrar en Sudán era muy difícil, y como en El Cairo hay muchos refugiados allí les acogerían. En Solidaridad Trinitaria Internacional quisiéramos estar presentes en todas las situaciones de opresión, de violación de los derechos humanos, tal y como reza nuestro carisma».

Historia de la Orden Trinitaria

El francés san Juan de Mata funda, en el siglo XII, la familia religiosa de la Santísima Trinidad, más conocida como trinitarios. Nace como la primera institución oficial en la Iglesia católica dedicada al servicio de la redención de cautivos, con la única arma de la misericordia y el amor de Dios. A lo largo de toda su historia, la liberación de los cautivos ha sido la ocupación principal de los trinitarios. De hecho, desde el siglo XIII al XV llevaron a cabo muchísimos rescates de cautivos, y a partir del siglo XV comienzan a centrarse en la liberación de los españoles presos en el norte de África.
Los cronistas atribuyen a los trinitarios calzados de España, Portugal, Francia e Italia más de 90.000 liberaciones de cautivos, entre éstos, don Miguel de Cervantes, rescatado en 1580 de su cautividad en Argel. De los trinitarios descalzos españoles se conocen, desde 1625 hasta 1769, casi 5.000 rescates, y desde Centro Europa se rescataron, en los siglos XVII y XVIII, a más de 5.000 personas.
La reforma de la Orden Trinitaria fue obra de san Juan Bautista de la Concepción, que fundó 19 conventos de religiosos, y que transmitió a sus hijos el espíritu de caridad, oración, recogimiento, humildad y penitencia.
Desde el Concilio Vaticano II, la Orden Trinitaria inició una búsqueda de la propia identidad, que pasa por una renovación y recuperación del fundacional de la Orden, que responda a los retos que plantea el nuevo milenio.

¡¿Esclavitud, hoy?!

Sí, esclavitud hoy, en el siglo XXI, en la era de las comunicaciones, de los derechos humanos, de las nuevas tecnologías…, y de las diferencias e injusticias. De la lucha por escolarizar a tantos millones de niños pobres, y la lucha por eliminar el stress de los niños ricos; la era de los niños tiranos del primer mundo, y de los niños esclavos del tercero; de los niños que fabrican juguetes con los que luego juegan otros, al otro lado del mundo.
La organización Anti-Slavery International calcula que hay en el mundo al menos 27 millones de personas que viven como esclavos. La Organización Internacional del Trabajo va más allá, y cifra en más de 250 millones de niños, de 5 a 14 años, en condiciones de esclavitud. En África, los traficantes pagan a las familias entre 2.000 y 4.000 pesetas por sus hijos, para luego venderlos por diez veces ese valor. Prometen a las familias una educación y un sueldo para sus hijos, que nunca llegará. Una de las actividades más lucrativas es emplear a los niños como soldados.
En Asia, de todos los niños de entre 4 y 17 años, se calcula que el 70% es explotado laboralmente. En la India, varios millones de niños menores de 14 años trabajan exclusivamente en el campo, y cerca de un millón picando piedra y en hornos de ladrillos, así como confeccionando alfombras. Lo mismo sucede en Pakistán, Tailandia, Filipinas y Malasia, en talleres de alfombras o fábricas de juguetes…
Según la OIT, en Sudamérica trabaja el 26% de la población infantil. Brasil, Perú, Méjico, Colombia, o las plantaciones de caña de la República Dominicana son un claro ejemplo de ello.
de Familia trinitaria