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Nosotros
hemos organizado muchas visitas para constatar la esclavitud que se
denunciaba en Sudán, y hemos comprobado que la esclavitud está muy
ligada al fundamentalismo musulmán. En Sudán hay una guerra, y en ella
el botín lo es todo: personas, riquezas…, y con ello pueden hacer lo
que quieran. Es algo que permite el Corán. Todo este fenómeno se sigue
dando en otras naciones islámicas: Mauritania, Chad, Benín… Nosotros
nos hemos sentido interpelados y, en las últimas reuniones que hemos
tenido, hemos fundado Solidaridad Trinitaria Internacional para ayudar a
liberar a toda esta gente.
El problema es el siguiente: en la parte centro sur del Sudán se han
descubierto grandes yacimientos petrolíferos, en los que países como
China o Canadá han invertido mucho dinero. Para poder asegurar la
estabilidad de las compañías petrolíferas, el Gobierno de Jartúm
quiere hacer una limpieza étnica. Los del ejército de liberación
atacan a los musulmanes y las empresas quieren seguridad. Paramilitares
y ejército barren a los que no son árabes, porque lo que quieren es la
islamización de todo Sudán: una sola lengua, una sola religión, y una
sola ley, la sharia. Como el Gobierno no puede pagar, deja que se cobre
en especie: hombres, lo que encuentren en los poblados. La gente escapa
hacia el norte. Alrededor de Jartúm hay hoy más de dos millones de
refugiados. El Gobierno no les deja instalarse en la ciudad y los
colocan en pleno desierto (a 50 ó 100 kilómetros de la ciudad). No
sabemos exactamente cuántos niños esclavos hay, porque no se puede
viajar al sur del Sudán, pues bombardean constantemente.
Los casi 3 millones de cristianos son considerados ciudadanos de segunda
clase. Sus escuelas no reciben ayuda, no les dejan tierras para
construir sus casas, no encuentran trabajo… Encuentran todos los
impedimentos del mundo. En Sudán hay hoy unos 300 sacerdotes, casi
todos sudaneses. La Orden de los Combonianos lleva trabajando casi un
siglo. Hay también Padres Blancos, Salesianos, y Congregaciones
femeninas. La Iglesia allí, a pesar de las dificultades, está viva.
Como en el sur había más católicos y se han desplazado a Jartúm,
ahora la diócesis más numerosa es la de Jartúm.
Queremos fundar una comunidad en Sudán, y en El Cairo hemos abierto una
casa, porque entrar en Sudán era muy difícil, y como en El Cairo hay
muchos refugiados allí les acogerían. En Solidaridad Trinitaria
Internacional quisiéramos estar presentes en todas las situaciones de
opresión, de violación de los derechos humanos, tal y como reza
nuestro carisma».
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Historia
de la Orden Trinitaria
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El
francés san Juan de Mata funda, en el siglo XII, la familia
religiosa de la Santísima Trinidad, más conocida como
trinitarios. Nace como la primera institución oficial en la
Iglesia católica dedicada al servicio de la redención de
cautivos, con la única arma de la misericordia y el amor de
Dios. A lo largo de toda su historia, la liberación de los
cautivos ha sido la ocupación principal de los trinitarios.
De hecho, desde el siglo XIII al XV llevaron a cabo muchísimos
rescates de cautivos, y a partir del siglo XV comienzan a
centrarse en la liberación de los españoles presos en el
norte de África.
Los cronistas atribuyen a los trinitarios calzados de España,
Portugal, Francia e Italia más de 90.000 liberaciones de
cautivos, entre éstos, don Miguel de Cervantes, rescatado en
1580 de su cautividad en Argel. De los trinitarios descalzos
españoles se conocen, desde 1625 hasta 1769, casi 5.000
rescates, y desde Centro Europa se rescataron, en los siglos
XVII y XVIII, a más de 5.000 personas.
La reforma de la Orden Trinitaria fue obra de san Juan
Bautista de la Concepción, que fundó 19 conventos de
religiosos, y que transmitió a sus hijos el espíritu de
caridad, oración, recogimiento, humildad y penitencia.
Desde el Concilio Vaticano II, la Orden Trinitaria inició una
búsqueda de la propia identidad, que pasa por una renovación
y recuperación del fundacional de la Orden, que responda a
los retos que plantea el nuevo milenio.
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Sí,
esclavitud hoy, en el siglo XXI, en la era de las
comunicaciones, de los derechos humanos, de las nuevas
tecnologías…, y de las diferencias e injusticias. De la
lucha por escolarizar a tantos millones de niños pobres, y la
lucha por eliminar el stress de los niños ricos; la era de
los niños tiranos del primer mundo, y de los niños esclavos
del tercero; de los niños que fabrican juguetes con los que
luego juegan otros, al otro lado del mundo.
La organización Anti-Slavery International calcula que hay en
el mundo al menos 27 millones de personas que viven como
esclavos. La Organización Internacional del Trabajo va más
allá, y cifra en más de 250 millones de niños, de 5 a 14 años,
en condiciones de esclavitud. En África, los traficantes
pagan a las familias entre 2.000 y 4.000 pesetas por sus
hijos, para luego venderlos por diez veces ese valor. Prometen
a las familias una educación y un sueldo para sus hijos, que
nunca llegará. Una de las actividades más lucrativas es
emplear a los niños como soldados.
En Asia, de todos los niños de entre 4 y 17 años, se calcula
que el 70% es explotado laboralmente. En la India, varios
millones de niños menores de 14 años trabajan exclusivamente
en el campo, y cerca de un millón picando piedra y en hornos
de ladrillos, así como confeccionando alfombras. Lo mismo
sucede en Pakistán, Tailandia, Filipinas y Malasia, en
talleres de alfombras o fábricas de juguetes…
Según la OIT, en Sudamérica trabaja el 26% de la población
infantil. Brasil, Perú, Méjico, Colombia, o las plantaciones
de caña de la República Dominicana son un claro ejemplo de
ello.
de Familia trinitaria
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