DEVOCIÓN A LA SANTISIMA
TRINIDAD
La Trinidad, fundamento del carisma
trinitario
Los Trinitarios veneran a la Santísima Trinidad como Dios y como fundamento de su carisma redentor: el Padre que ama a los hombres y que, por el Espíritu, envía a su Hijo a los hombres para redimirlos de su cadenas, es el motor de toda redención para el hombre.
El Papa Juan Pablo II decía a los Trinitarios, con motivo del Capítulo General de 2001: "Vuestra espiritualidad, que obtiene su vigor del misterio de la Trinidad y de la Redención, no ha dejado de impulsaros al servicio de los prisioneros y de los pobres, en vuestra larga historia, jalonada por numerosos ejemplos de santidad". Y en la misma intervención añadía: "En una época marcada por una preocupante "cultura del vacío" y por existencias "sin sentido", estáis llamados a anunciar sin componendas al Dios trino, al Dios que escucha el grito de los oprimidos y de los afligidos. Ojalá que en el centro y en la raíz de vuestro compromiso apostólico esté siempre la Santísima Trinidad. Que la comunión trinitaria sea para todos y cada uno fuente, modelo y fin de toda acción pastoral".
Una de las actividades puntales del Secretario Trinitario de Salamanca es precisamente cuidar y promover la devoción, el culto y la investigación del Misterio Trinitario, faceta que se manifiesta en sus numerosas publicaciones y simposios.
Devociones como el rezo del Santo Trisagio, la preocupación por dar un enfoque trinitario a todos los actos de culto e intervenciones homiléticas son un reflejo de una espiritualidad que mantiene a los religiosos de la Orden dentro de una tensión de fe y apostolado que está, sin duda, en el corazón mismo del cristianismo, sobre todo a raíz del Concilio Vaticano II.
De aquí que los Trinitarios se apoyen sobre el lema
'GLORIA A TI, TRINIDAD, Y A LOS CAUTIVOS LIBERTAD"
y
la frase
'TRINIDAD Y REDENCIÓN'
concentre todo su carisma y espiritualidad