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Desde la primitiva Regla, aprobada por Inocencio III, los trinitarios dividían en tres partes todos los bienes que les llegaban: dos para el sustento y las obras de misericordia y la tercera para la redención de los cautivos, tremendo drama tan bien descrito por muchos autores. De ahí parte el espíritu de la 'Tertia pars' por el que se recogían fondos para la 'Caja de la Redención'. Con el tiempo ha sufrido mucho vaivenes esta institución, pero a partir del Capítulo General Extraordinario de 1999, con motivo del VIII Centenario de la Orden, se reactivó la institución pidiendo a cada Provincia que buscase el modo de llevarlo a la práctica. La Provincia España Norte va a dedicar a esta finalidad el 30% de los superávit en los balances anuales de todas las comunidades. Estos fondos se distribuirán entre aquellas obras sociales de marcado carácter redentor, con preferencia a aquellos sectores en que haya personas que viven carentes de los medios necesarios para poder desarrollar la libertad de los 'Hijos de Dios'. Pero no es éste el único medio de dar vida al espíritu de la Caja de Redención. Ayudas de todo tipo salen de nuestras comunidades para todo tipo de atención: son obras de tierras misiones, obras sociales de nuestras casas y de su entorno. Y no podemos minusvalorar el mismo trabajo no remunerado que muchos religiosos hacen en centros asistenciales siguiendo el espíritu redentor del Fundador. |
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