GIENNENSE Y CONQUENSE
BEATIFICACIÓN O DECLARACIÓN DE MARTIRIO DE LOS SIERVOS DE DIOS MARIANO DE S. JOSÉ ALTOLAGUIRRE Y ALTOLAGUIRRE (en el siglo, Santiago) Y 9 COMPAÑEROS DE LA ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (+ 1936-1937)
“No está aquí, ha resucitado” (Lucas 24, 6)
La alegre noticia de la resurrección de Jesucristo a toda la creación, a las realidades humanas, ilumina especialmente a sus discípulos, los cuales, si permanecen unidos a la verdadera vid (cf. Juan 5, 1-6) participarán de la muerte y resurrección juntamente con su Redentor y Maestro. Así, la Iglesia desde sus inicios ha creído y testimoniado la resurrección, que ha sostenido y nutrido especialmente a los mártires en la hora en que murieron ofreciendo el supremo sacrificio de la vida. A Cristo resucitado contemplaron los Siervos de Dios Mariano de S. José y 9 compañeros, que inmolaron su vida por Cristo en la persecución sufrida por la Iglesia en España en el siglo pasado.
Estos testigos de Cristo fueron ajenos a las pasiones políticas que en aquel tiempo agitaban al pueblo español; vivían tranquilamente su consagración religiosa, observando la Regla de la Orden de la Santísima Trinidad, de la que formaban parte, sirviendo tanto a Dios como a la Iglesia. Estos, al encenderse la tempestad, odiados a causa de estar consagrados a Dios, perseveraron en su vocación y prepararon su espíritu para dar el supremo testimonio de la fe. Aunque fueron asesinados en diversos tiempos, todos ellos obtuvieron la misma corona del martirio mediante la efusión de la sangre.
He aquí de cuáles Siervos de Dios se trata, con sus nombres y vida:
1. Padre Mariano de San José (en el siglo: Santiago Altolaguirre y Altolaguirre). Nació el 30 de diciembre del año 1857 en el pueblo de Yurre. Pronunció sus votos solemnes el año 1875; en 1880 recibió la ordenación sacerdotal. Fue superior de algunos conventos y definidor general de su Orden. En el tiempo en que sufrió el martirio se ocupaba principalmente en la oración y en la administración del sacramento de la penitencia. Formaba parte de la comunidad religiosa del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Villanueva del Arzobispo, diócesis de Jaén. Fue asesinado el 26 de julio del año 1936.
2. Padre José de Jesús y María (en el siglo: José Vicente de Ormaechea y Apoitia). Nació el 1 de septiembre de 1880 en el lugar de Navárniz. Emitió la profesión solemne el año 1899, recibió la ordenación presbiteral el año 1903. En los tiempos en que recibió muerte, 4 de agosto (sic) de 1936, era el superior del convento y santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta.
3. Padre Prudencio de la Cruz (en el siglo: Prudencio de Gueréquiz y Guezuraga). Nació el 29 de abril de 1883 en el pueblo de Rigoitia. Tras haber emitido los votos solemnes en 1903, en ese mismo año recibió la ordenación sacerdotal. Se ocupaba del ministerio en el Santuario de la Beata Virgen María de la Cabeza, en Andújar. Recibió la corona del martirio juntamente con el Siervo de Dios Segundo de Santa Teresa, el 31 de junio del año 1936.
4. Padre Segundo de Santa Teresa (en el siglo Segundo García y Cabezas). Nació el 24 de marzo de 1891 en el pueblo de Barrios de Nistoso. Tras ligarse a Dios con los votos solemnes, en 1910, recibió el sacerdocio en 1914. Fue eximio profesor y predicador. Alcanzó la palma del martirio el 31 de julio de 1936.
5. Padre Juan de Jesús y María (en el siglo, Juan Otázua y Madariaga). Nació el 8 de febrero de 1895 en el pueblo de Rigoitia. Pronunció sus votos solemnes el año 1918, recibió el sacerdocio en 1921. En el tiempo de su asesinato (que ocurrió la noche del 2 al 3 de abril de 1937) estaba dedicado al ministerio en el Santuario de la Bienaventurada Virgen María de la Cabeza.
6. Sor Francisca de la Encarnación (en el siglo, María Francisca Espejo y Martos). Nació el 2 de febrero de 1873 en el pueblo de Martos. Habiendo entrado en el Monasterio de monjas de la Santísima Trinidad, pronunció los sagrados votos el año 1894. Fue enfermera, sacristana y portera. Derramó su sangre el 13 de enero de 1937.
Los cuatro siguientes varones religiosos, pertenecientes al convento de Belmonte en la diócesis de Cuenca, fueron asesinados juntamente el 24 de septiembre de 1936, tras algunos días pasados en prisión:
7. Padre Luis de San Miguel de los Santos (en el siglo, Luis de Erdoiza y Zamalloa). Nació el 25 de agosto de 1891 en el lugar de Amorebieta. Tras haberse consagrado a Dios con los votos solemnes en 1910, recibió el orden sacerdotal el año 1916. Fue profesor y superior del convento de Belmonte, y definidor provincial.
8. Padre Melchor del Espíritu Santo (en el siglo, Melchor Rodríguez Villastrigo). Nació el 28 de enero de 1899 en el pueblo de Laguna de Negrillos. Emitió su profesión solemne el año 1921; en 1924 recibió la ordenación sacerdotal. Se entregó a la enseñanza, a la predicación y al ministerio del confesonario. Por los tiempos del martirio era, desde hacía poco tiempo, superior del convento de Belmonte.
9. Padre Santiago de Jesús (en el siglo, Santiago Arriaga y Arrién). Nació el 22 de noviembre de 1903 en el pueblo de Líbano de Arrieta. Se consagró a Dios con los votos solemnes en 1924; recibió el sacerdocio en 1927. Fue maestro y profesor de los novicios.
10. Hermano Juan de la Virgen de Castellar (en el siglo, Juan Joya y Corralero). Nació el 16 de mayo de 1898 en el lugar de Villarrubia de Santiago. En 1923 emitió su profesión solemne como hermano laico. Desempeñó los oficios de cocinero y portero, e igualmente cuidó de la enseñanza de la religión a los niños.
Con fama permanente de martirio, se dio inicio a las dos causas de beatificación o de declaración de martirio. De los cinco primeros Siervos de Dios se instruyó el Proceso Ordinario Informativo en Jaén entre los años 1958-1959, de los cuatro últimos en Cuenca, entre los años 1959-1961. De sor Francisca de la Encarnación, el proceso informativo diocesano se instruyó en 1988. De todos y cada uno de los procesos se confirmó la validez jurídica mediante decretos del 16 de noviembre de 1991 y 17 de enero de 1992. Como quiera que en el año 1990, mediante decreto emanado por esta Congregación, estas causas fueron reunidas en una sola, se confeccionó una sola Positio, que fue juzgada con éxito positivo por los Consultores Teólogos en la sesión ordinaria del día 2 de abril de 2004. Los Padres Cardenales y Obispos, en sesión ordinaria del día 7 de febrero de 2006, siendo ponente de la Causa el Exmo. Sr. Girolamo Grillo, obispo de Centocelle-Tarquinia, declararon que la muerte del Padre Mariano de San José y compañeros fue verdadero martirio.
Informado de todo el Sumo Pontífice Benedicto XVI, tras relación hecha por el Cardenal Prefecto, teniendo presentes y ratificando los votos de la Congregación para las Causas de los Santos, en el día de hoy ha declarado: Que consta el martirio de los Siervos de Dios Mariano de S. José Altolaguirre y Altolaguirre (en el siglo, Santiago) y 9 compañeros de la Orden de la Santísima Trinidad, en el caso y para el efecto del que se trata.
Quiso también Su Santidad que este decreto se hiciese público y se incluya en las actas de la Congregación para las Causas de los Santos.
Dado en Roma, el día 26 de junio del Año del Señor 2006.
+Eduardo Nowak
Arzobispo titular de Luni, Secretario
Publicado en Acta Apostolicae Sedis, volumen 98, 3 noviembre 2006, N. 11, páginas 872-875. Traducción del original en latín por fray Pedro Aliaga.