CRONICA DE UN VIAJE AL SUDAN

 

   Gotzon Vélez de Mendizabal

 

 

27 de agosto de 2008, miércoles.

 

Es la una de la mañana. A pesar del ventilador no puedo conciliar el sueño, por lo que he decidido dedicarme a escribir la crónica de nuestro viaje y estancia en Jartum tal como se me ha pedido por los compañeros de expedición.

No es que haga más calor que el que hemos conocido alguna vez en Córdoba y Sevilla, e incluso en Belmonte (Cuenca) y Salamanca, en la época estival.

Nos movemos en un arco de 25 a 40º  entre noche y día, aunque lo decimos a ojo de buen cubero, ya que a pesar de los deseos del P. Giovannino de comprobarlo en algún termómetro, no nos fue posible hacerlo, salvo cuando pasábamos por uno en la ciudad. Lo que sucede  es que hay mucha humedad y el calor es de todos los días y se mantiene en las habitaciones, que parecen saunas, y los mosquitos se empeñan en darte la serenata.  No en balde la casa donde vivimos está situada a la vera del Nilo. Perteneció a los  PP. Combonianos, que se la cedieron a la Diócesis. Esta tiene aquí el seminario del Sudán. Dos grandes edificios albergan a unos 60 filósofos y 40 teólogos.

En mis horas de insomnio, y ante los rastros de mosquitos eliminados en las paredes de la habitación a golpe de mano, acude con frecuencia a mi imaginación la figura de algún misionero comboniano luchando inútilmente, a pesar de las mallas instaladas en las ventanas, contra estos visitantes inoportunos. ¡Qué grandeza la de los misioneros!

A pesar de todos los cuidados y diligencias, ninguno de los que formamos la expedición se ha podido librar de alguna estocada de los taimados insectos coleópteros. Esperemos que las medidas sanitarias de prevención demuestren su eficacia.

El 24 de agosto, domingo, a las 15’15 de la tarde, salíamos en avión de Barajas con dirección a El Cairo, Antonio Jiménez, Provincial del Sur; Antonio Aurelio Fernández, Presidente del SIT España; Daniel García Camino, Provincial del Norte; y un servidor, Ángel Vélez de Mendizabal, Secretario del SIT.

Llegamos a El Cairo a las 20 h. de la tarde.

Una hora después de nuestra llegada nos encontramos con el P. General de los Mercedarios, P. Giovannino Tolu, el P. Procurador de la misma Orden, Dámaso Masabo y nuestro P. General, José Narlaly. Habiendo dispuesto de más tiempo que nosotros, pudieron visitar con el P. Michael Conway nuestra fundación de el Cairo.

A las 2’15 de la mañana del lunes, día 25, salíamos los siete de El Cairo con dirección a Jartum, a donde llegamos a las 4’30 de la mañana.

En el aeropuerto nos recibían el diácono Sr. Kamal Saman, Director de la asociación laical de San Vicente de Paúl, John, uno de sus muchos colaboradores, Emmanuel Bernardino, Director de la Catequesis diocesana de Jartum y Charlez Lopero, Director espiritual del seminario, quienes nos trasladaron al mismo en una furgoneta de la asociación.

Esta furgoneta con chófer y algunos acompañantes está todos los días, mañana y tarde, a nuestra disposición para visitar los distintos lugares de interés, según programa diseñado por el Sr. Kamal y alguno de sus colaboradores. 

 

Día 25 de agosto de 2008, lunes

 

Visita al Zoo

 

Por la mañana nos obsequiaron con una visita al Zoo de la ciudad, Zoo en extremo pobre y cochambroso. No creo que pasaron de diez las especies de animales que, junto a varios grupos de párvulos, acompañados por sus maestras, pudimos contemplar.

  

Jartum

 

Jartum, “trompa de elefante” en árabe, es la capital del Sudán y de la provincia homónima y la ciudad más avanzada del país en cuanto a infraestructuras. Está situada en la zona central del este de Sudán, en el lugar donde el Nilo blanco, procedente de Uganda, se une con el Nilo Azul, que viene de Etiopía.

La población de Jartum es de unos 6 millones, incluyendo los dos millones  de desplazados a causa de la guerra civil, recientemente concluida, así como los que han emigrado de las áreas afectadas por la sequía en oriente y occidente.

A pesar de que Jartum es la ciudad de Sudán que tiene más infraestructuras, éstas siguen siendo mínimas. Por ejemplo, tan sólo están asfaltadas las principales calles de la ciudad.

El resto son de arena y barro. Jartum es una ciudad de mucha vida, mucha gente ambulante, los hombres vestidos con su “garavilla”, una túnica blanca que les llega hasta los pies. A muchos de ellos se les ve tumbados o sentados bajo alguna sombra. Las mujeres musulmanas, no así las cristianas que son menos, llevan un velo que cubre ligeramente la cabeza. Son pocas las que llevan el “burka”, que les cubre totalmente, teniendo tan solo una estrecha abertura para los ojos. Las mezquitas con sus minarets y llamadas a la oración, las garavillas de los hombres y los velos y vestidos de las mujeres dan al ambiente un matiz de tipismo musulmán.

Hay mucho coche con poca policía de tráfico y no muchas señales. Es increíble cómo se pasan y  se cruzan los coches. Hay unos pocos kilómetros de autovía en algunas salidas  o entradas de la ciudad. Por todo ello me comentaba Daniel: “esto está mucho mejor que Tanararive en Madagascar”.

La ciudad tiene alguna zona residencial, algunos pocos edificios suntuosos, muchas mezquitas, bastantes casas y edificios normales, algunos en construcción, alternando con casas más pobres, a veces verdaderos tugurios. Tiene muchos árboles, pero poco arbolado y poco parque. Y en muchos puntos, en cualquier parte, mucha suciedad y mucho desorden. En cualquier esquina montan un chiringuito y en muchos lugares, mercados de más envergadura. Hay también mucha venta ambulante. Da repelús la carne expuesta al aire libre.

 

Centro de acogida “Ferdinand Home”

 

Por la tarde visitamos un pequeño centro de acogida, de los tantos que dirige, cuida y costea la sociedad de San Vicente Paúl. Ha sido impresionante. Hemos sido testigos de uno de los capítulos más lacerantes de la tragedia y miseria del Sudán, y también de África. Los dos millones de gente desplazada a causa de la guerra (antes eran tres, pero un millón ha regresado al sur después del armisticio) viven en cuatro campamentos en las afueras de Jartum, en chabolas, en miles de chabolas de adobe, que ellos mismos han ido construyendo. Son enormes extensiones con estas chabolas sin luz, agua, ni otra clase de infraestructura. Aunque hay diferencias en su construcción, la mayoría son verdaderos tugurios.

Suciedad y abandono por doquier. Niños desarrapados y sucios por todas partes, que, sonrientes, nos saludaban con la mano. Algunos jugaban al fútbol. Allí no hay asfalto. Tierra dura y desértica. Aquí Daniel cambió de “schip” y me dijo: “Esta es mayor miseria que la de Madagascar”.

En este “habitat” y en un pequeño cortijo, también de adobe, pero limpio, con dos salas: una de estar y otra dormitorio con literas con techo de paja, una chabola para el educador, su esposa y tres hijos y un pequeño patio, además de algunas letrinas, saludamos a 25 chavales, que nos obsequiaron con sus cantos, ejercicios de acrobacia gimnástica y respondieron a nuestro saludo con el suyo. Estaban muy aseados y decentemente vestidos. Como siempre, nos acompañaban algunos miembros de la Sociedad San Vicente de Paúl, entre ellos, el médico que les atiende, católico practicante, que con el diácono Kamal y muchos colaboradores cuidan de estos grupos. Son niños que han quedado solos por la catástrofe de la guerra, o porque han sido abandonados, algunos de los cuales han sido rescatados de una verdadera esclavitud. Estos niños son alumnos aventajados de la escuela nacional, a la que acuden con la formación complementaria de su “teacher”. De estos grupos, en sus casi 30 años de existencia, han ido saliendo médicos, ingenieros, economistas, etc., que ahora trabajan por el progreso de Sudán.

 

Día 26 de agosto de 2008, martes

 

Oficina de la sociedad S. Vicente de Paúl

 

Celebrada la eucaristía a las 8 y después de desayunar, tuvo lugar la visita oficial a la oficina del Sr. Kamal en la sede de la sociedad de San Vicente de Paúl. Nos recibió en su despacho con algunos de sus colaboradores. El Sr. Kamal nos dio una información exhaustiva sobre la sociedad y sus actividades.

La sociedad goza de reconocimiento internacional. No hay discriminación. Ayuda a todos: cristianos, musulmanes, animistas o a gente carente de religión.

Hay un programa para alimentar a niños necesitados: diariamente unos 8.000 niños pequeños reciben una comida (la única que tienen al día) en 17 centros destinados para ello.

Tienen otro programa para mujeres con niños que están en la cárcel. Dos médicos atienden a estas mujeres y niños. Les proporcionan medicinas y algún alimento como leche en polvo.

Hay un buen programa para jóvenes. Cientos de chicos y chicas se benefician de una formación profesional. Hasta ahora, en 30 años, unos 2000 jóvenes se han graduado en Formación Profesional. Tienen acceso a 8 especialidades:

 

-          mecánica

-          agricultura

-          ganadería

-          costura

-          carpintería

-          electricidad

-          construcción

-          informática

 

Unas 1000 personas ya graduadas han vuelto a sus pueblos del Sur.

Tienen también un proyecto médico muy importante. Cada año ayudan a unos 50.000 enfermos, les proporcionan medicinas y atención clínica permanente.

Tienen un centro para cuidar a mujeres embarazadas. Ayudan a unas 3.000 al año. Esto es muy importante porque, en el Sudán, las mujeres embarazadas tienen muchos problemas. Muchas mueren.

Hay un programa de apoyo a leprosos: dan de comer a unos 400.

En fin, excavación de pozos para que los desplazados puedan disponer de agua; programas de apoyo para madres solteras...

La sociedad laical “San Vicente de Paúl” es una de las más importantes del Sudán. Tienen una auditoría  del Gobierno. A reuniones importantes, éste envía sus representantes.

En el diálogo salió primero el tema de la escuela, que por la tarde se iba a inaugurar. El Sr. Kamal resaltó la importancia de que 167 nuevos estudiantes van a tener la oportunidad de formarse, muchos accediendo a carreras universitarias para ser personas responsables en beneficio de la sociedad.

El Sr. Kamal manifestó el deseo de seguir unidos con nosotros para terminar este proyecto y comenzar otros.

Respondiendo al P. General de los Mercedarios, P. Giovannino, el Sr. Kamal dijo  que con 60 € se costea la comida de un niño durante un año.

El P. Giovaninno insiste en que es conveniente conocer los posibles o reales miniproyectos.

A instancias de otro de los presentes, el Sr. Kamal explicó que el mantenimiento de la escuela “San Juan de Mata” implica comida, ropa, transporte, ayuda sanitaria, etc.

A la pregunta de si hay algún programa para enfermos de SIDA, respondió afirmativamente y nos remitió a algún VIDEO que podemos obtener.

Para llevar adelante todos estos programas, la sociedad vicentina cuenta con 227 personas colaboradoras, algunas de las cuales están retribuidas y otras son voluntarias.

 

Visita a la catedral

 

Después de la visita al Sr. Kamal, visitamos la catedral, un hermoso templo dedicado a San Mateo, de tres naves, coro y triforio.

Uno de los altares laterales está dedicado a San Daniel Comboni (1831-1881), primer obispo de África central y uno de los más grandes misioneros de la historia de la Iglesia. El fundó la misión de Sudán, donde han evangelizado y siguen evangelizando sus hijos, los misioneros combonianos.

Otro de los altares está dedicado a Santa Josefina Bakhita (1869-1947), del Sudán, raptada por unos negreros y hecha esclava en su niñez, vendida a varios amos inhumanos, hasta que fue a parar a una familia italiana, en la que cambió su suerte. Ingresó en las Hermanas de la Caridad de Canossa (Italia) y se dedicó a educar a niñas pobres, servir en hospitales e impartir catequesis en las parroquias.

Los dos santos tienen mucha devoción entre los cristianos del Sudán, como lo hemos podido comprobar.

 

Una constatación dolorosa

 

Después de estudiar documentalmente la situación de los cristianos en Sudán y confrontarla con la experiencia directa, tengo que afirmar que aunque en el Sudán hoy no hay una persecución cruenta, sí la hay incruenta, y muy notable, como consecuencia de la práctica de la “sharia”, o sea, el programa de islamización llevado a cabo por todos los medios desde el Gobierno Islámico.

Sirvan como testimonio estas declaraciones del Sr. Cardenal Gabriel Zubeir Wako en una entrevista que le hicieron en la revista “30 días” hace cinco años, pero que todavía tienen plena vigencia:

“El gobierno ha puesto en marcha instrumentalmente la islamización del país, que ha dado lugar a violencias contra los misioneros y los cristianos en general... El gobierno de Jartum ha abierto las puertas al fundamentalismo”.

“Estamos haciendo esfuerzos para que los cristianos sudaneses puedan ser cristianos y ciudadanos, y que sean respetados como tales”.

 

 

 

INAUGURACIÓN DE LA ESCUELA-GRANJA “S. JUAN DE MATA”

 

A las cuatro de la tarde salimos en nuestra furgoneta para Jebel, a una hora de Jartum hacia el sur, donde está situada la escuela-granja “San Juan de Mata”. La primera grata sorpresa fue encontrarnos con un gran gentío que aguardaba expectante el acontecimiento. Un buen dispositivo de megafonía emitía música de ambiente, dando así al encuentro, ya desde su inicio, carácter festivo. El cardenal  Gabriel Zubeir Wako había llegado poco antes y fue saludado  por los PP. Generales mercedario y trinitario. La fiesta comenzó con una celebración de la palabra en lengua árabe, bien organizada. Un coro amplio de niños, jóvenes y adultos, dirigido por un joven, animaba el canto, al que se unía la gente. En la homilía, el cardenal se dirigió también a nosotros en italiano expresando su satisfacción por la obra que habíamos llevado a cabo y porque colaboramos con el diácono Sr. Kamal, para dar calor de hogar y de familia a niños que carecen de ella.

Después de la celebración de la palabra, la fiesta continuó con bailes en nuestro honor, varios discursos y reparto de regalos.

Nuestro P. General, José Narlaly habló en inglés en nombre de los PP. Mercedarios y de nosotros, Trinitarios. Subrayó que estábamos allí en nombre de Dios y en nombre de la humanidad, sobre todo, de la humanidad sufriente. Que nuestra ilusión era colaborar con el pueblo para su desarrollo y bienestar.

El diácono Kamal habló también emocionado y nos pidió nos mantuviésemos unidos y siguiéramos ayudando al mantenimiento de la escuela.

Uno de los siguientes oradores fue el alcalde, quien, como musulmán, comenzó invocando a Alá. Ví que el Sr. Kamal aplaudió mucho su discurso en árabe. Le pregunté por qué había aplaudido con tal entusiasmo, y me respondió que había hablado en la línea de nuestro P. General, que el Sr. alcalde también veía fundamental el progreso y desarrollo de la gente y que para ello podíamos contar con su colaboración.

Después del reparto de regalos, tuvo lugar el descubrimiento de la lápida conmemorativa en la que queda constancia de la contribución de los PP. Mercedarios y Trinitarios en la construcción de la escuela “San Juan de Mata”, así como la bendición de los distintos pabellones y la plantación de árboles, uno a manos del Cardenal y otro de nuestro P. General.

Terminada la celebración festiva, y habiendo despedido a las autoridades religiosas y civiles, nos dirigimos a la furgoneta entre gritos y aleluyas de júbilo de muchos de los presentes. Todos querían darnos la mano. Todos querían despedirnos.

Por fín, pudimos arrancar y, cruzando las arenas del desierto, llegamos a casa más tarde de lo acostumbrado.

 

27 de agosto de 2008, miércoles

 

Proyecto Gabarona. Pozo de agua

 

Celebrada la eucaristía y después de desayunar, los amigos de la sociedad “San Vicente de Paúl” nos llevaron de nuevo a uno de los campamentos a ver un pozo que ha abierto dicha sociedad. Es una obra extraordinaria porque el Gobierno ha instalado a los desplazados en esos campamentos inmensos que ya hemos descrito, pero sin posibilidad de tener agua.

En 1997 la sociedad ha realizado este proyecto llamado “Gabarona”, excavando 200 metros de profundidad y encontrando agua abundante y potable. Esto hace posible el surtir de agua a unas 36.000 personas. El pozo funciona las 24 horas. Se ven muchos carritos con bidones de agua, arrastrados por borricos, que van repartiendo agua por las innumerables chabolas.

 

Campamento “Wad El Bashir”

 

De allí pasamos al campamento de niños, llamado Centro de desarrollo comunitario “Wad El Bashir”, inaugurado en febrero de 2002 por el embajador de Francia.

Experiencia tremenda. A unos 200 niños y niñas que habitan en uno de los campamentos de extrarradio, que ya hemos descrito, se les reparte la única comida diaria consistente en lentejas mezcladas con una especie de puré o pasta.

Primero los niños te saludan. Todos quieren darte la mano. Nuestra visita es para ellos un acontecimiento. Luego toman asiento sobre unas telas en el suelo de un chamizo grande, cuya cubierta de cañas les protege del tremendo calor del desierto. Se sientan en corros de seis u ocho. Los monitores, en este caso también nosotros hemos participado, les van poniendo en el centro de cada grupo una escudilla de metal con la comida que los niños van metiendo a la boca en forma de bolas con la mano. Es enternecedor ver cómo los hermanitos o hermanitas mayores dan de comer en la boca a sus hermanitos pequeños.

 Muchos de estos niños no tienen padres. Otros sí los tienen. Ambos, o padre o madre. Pero como viven en puro desierto –aquello parece un paisaje lunar-, estos padres tienen que desplazarse a la capital, Jartum, a buscarse trabajo: las mujeres, limpieza de casas, y los hombres, algo en la construcción.

La sociedad de San Vicente de Paúl atiende a casi 8.000 niños en 17 centros situados en estos campamentos de extrarradio, de una enorme extensión en los que falta toda clase de infraestructura y las viviendas, como ya lo he dicho, son chabolas de adobe. Algunas seguro que estarán limpias y ordenaditas, pero otras, tal como se ve desde fuera, parecen antros de desorden y suciedad.

 

Centro de formación profesional

 

Después de dar de comer a los niños visitamos el centro de formación profesional. Suena solemne, pero no se engañen Vds. Se trata de unas estancias cuyo suelo es la tierra, y la cubierta, cañas y paja. Pero en esas estancias se forma a los jóvenes que disponen de un instrumental sencillo, pero adecuado para formarse en las distintas ramas profesionales: máquinas de coser, ordenadores, útiles de albañilería y construcción, de carpintería, etc. etc.

 

Farmacia y sala de consulta

 

A continuación hemos visitado las instalaciones médicas: una salita de consulta y una sala de espera, siempre a base de los mismos elementos: suelo de tierra y techo de cañas y paja.

Todos los viernes acuden gratuitamente 3 médicos a pasar revisión y a recetar las medicinas necesarias. Las enfermedades más comunes son: la malaria, las diarreas y la tuberculosis...

También visitamos la farmacia con alguna que otra medicina, que importan del Jordán y algo de Francia.

 

Centro de acogida de niñas

 

A las 4’30 de la tarde visitamos ya mucho más cerca, a las afueras de la ciudad, una casa de acogida para niñas, adolescentes y jóvenes.

Es un grupo más reducido. Son 24 personas que viven bajo la custodia de una familia con la cooperación de una religiosa de una Congregación fundada en el Sur por Mons. Comboni.

Son niñas de la calle. Algunas, entregadas por familias que no pueden atenderlas debidamente.

Reciben formación, comida y alojamiento. Dejan el lugar cuando se casan o terminan los estudios de la Universidad.

Nuestra visita fue también para ellas un acontecimiento. Se acercaban y se sentaban junto a nosotros con toda naturalidad.

Nos obsequiaron con algunos cantos y la botellita de agua o pesicola que nos ofrecían en todas partes.

Como este centro está a las afueras de Jartum, pudimos volver a casa hacia las 6’30. Después de la ducha de rigor, descansamos un rato.

 

Cena en un restaurante libanés

 

A las 8’30 estábamos en un precioso restaurante libanes invitados a cenar por el Sr. Kamal. Nuestra sorpresa fue encontrarnos allí con niños y niñas de todos los centros que habíamos visitado, acompañados por sus tutores y tutoras, colaboradores de la sociedad San Vicente de Paúl. Las dos Provincias entregamos dinero para todos estos gastos, así como para los de la inauguración. A las 10’30 estábamos de nuevo en nuestro hogar.

 

28 de agosto de 2008, jueves

 

Celebración en el Seminario

 

Es el último día de nuestra estancia en Jartum.

A las 7’45 concelebramos la eucaristía con el Rector y demás formadores y profesores del Seminario. Presidió la concelebración en inglés nuestro P. General, quien, después de presentar el carisma redentor de mercedarios y trinitarios, animó a los seminaristas filósofos y teólogos a no perder en sus estudios la perspectiva de la praxis, en línea de encarnación.

Las canciones, dirigidas por un seminarista, eran acompañadas por un organillo y distintos instrumentos de percusión.

 

Visita a tres grupos

 

De 10 a 13 h. visitamos en el desierto 3 de los 17 grupos  de niños que reciben una comida diaria. Participamos también en la distribución de la comida. Es una experiencia fuerte, impactante.

Los niños te saludan con cariño y te sonríen con una cara agradecida.

De nuevo el arroz o las lentejas con una especie de salsa o puré, que los niños se lo llevan a la boca con sus deditos y los mayores llevan a la boca de sus hermanitos y hermanitas pequeños.

En una ocasión, después de repartida la comida y contemplando aquél cuadro evangélico(“dadles vosotros de comer”) el P. Giovannino, General de los mercedarios, me dice: ¡”Qué podríamos hacer!”... “Seguir poniendo parches, le respondí, ayudando lo que se pueda y ser instancia crítica para mentalizar a la gente y mover de alguna manera a los que tienen las claves de la solución de un problema mundial”.

 

Reparto de diplomas

 

Por la tarde asistimos a una celebración muy importante. El reparto de diplomas a unos 40 jóvenes que han terminado la formación profesional y así pueden presentarse con un título oficial a empresas de su especialidad. Fue una fiesta muy bonita, orientada a los jóvenes, con un buen sistema de megafonía a pesar de lo simple del auditórium: suelo de arena del desierto, en el que se instalaron muchas sillas, techo de cañas y un amplio escenario cubierto por hermosas telas. Hubo varios discursos, y entre otros, además del Sr. Kamal, habló un concejal, antiguo alumno de esa escuela de formación profesional. La fiesta estuvo amenizada por un conjunto que interpretaba música de estilo occidental. Al final, baile moderno en el que, a instancias del Sr. Diácono Kamal, también nosotros participamos, cada cuál a su manera.

Después de regresar a casa y cenar, preparamos nuestro equipaje y tratamos de descansar un poco para estar dispuestos a las dos y media de la madrugada, hora en la que vinieron a recogernos el diácono, Sr. Kamal, y algunos de sus colaboradores para llevarnos al aeropuerto. Allí nos despedimos fraternalmente y a las 6 de la mañana despegábamos rumbo a El Cairo.

 

Despedida en El Cairo

 

En el aeropuerto de El Cairo nos esperaba el P. Michael Conway quien nos acompañó a nuestra casa de la Trinidad. Después de celebrar la eucaristía y desayunar, el P. Michael nos llevó a la catedral, donde él celebra todos los domingos la eucaristía con la comunidad de sudaneses desplazados. A continuación el P. General obsequió a todo el grupo con una comida de despedida, en la que no pudo estar el padre procurador mercedario, Damaso Masabo, por problemas de visado. Tanto a la ida como a la vuelta tuvo que estar todo el tiempo recluido en el aeropuerto, como un cautivo, sin poder salir. No lo pudimos rescatar.

 

 

Agradecimiento:

 

En nombre de todos los expedicionarios, es de justicia dar las más sentidas gracias al P. General, José Darlaly, por sus servicios de traducción del inglés al castellano y al P. Antonio Aurelio Fernández por sus servicios de logística viajera, dada su experiencia y conocimiento de rutas y lugares. Ambos han contribuido en gran medida al buen desarrollo de la visita al Sudán.

Agradecemos también al P. General de los mercedarios, Giovannino Tolu y al P. Procurador de la misma Orden, Damaso Masabo, su sencillez y convivencia fraternales.

 

 

EPILOGO

 

Uno de mis artículos de Hoja Trinitaria de hace un tiempo llevaba el título: “EL SIT APUNTÓ BIEN”

Nosotros, los trinitarios, habíamos iniciado una serie de ayudas a los damnificados y desplazados del Sudán del Sur, muchos de ellos cristianos perseguidos, detenidos y vendidos como esclavos, otros masacrados, sus mujeres violadas, secuestrados sus niños, cuando una delegación internacional representativa de la Unión de Superiores Generales y de la Unión Internacional  de Superioras Generales hacía una llamada urgente a religiosos y religiosas para que se comprometieran de distintas formas a favor del pueblo sufriente del Sudán.

Habíamos apuntado ciertamente bien.

Hoy, después de haber visitado el Sudán, me reafirmo en esa convicción porque se dan las bases en que se ha de fundamentar la actividad del SIT.

Ayudando a la formación y desarrollo de niños y jóvenes cristianos (no discriminamos a gentes de otra religión o animistas), estamos fortaleciendo la Iglesia del Sudán, que tiene que padecer los efectos de una política dura de islamización por la práctica real de la sharía.

Recuerdo emocionado las palabras de un cristiano del sur, que conocimos accidentalmente Después de narrarnos casos concretos de persecución en el Sur, también en su familia, nos dijo: “En Sudán estamos llevando la cruz de Cristo. Pero váyanse tranquilos, que no la vamos a dejar caer”.