C/. Comandante Villar,1

39770 LAREDO

Cantabria

Tf. 942605198

FAX 942605198

E-Mail:  TRINITARIOSLAREDO@telefonica.net

 

*  Casa fundada en 1928

*  Está registrada en el Ministerio de Justicia como 'Convento de la Stma. Trinidad', con R.E.R. nº. 1346-a/7-SE/B. Su CIF es Q3900656D

* Desde Noviembre de 2003 está casa permanece temporalmente cerrada y todas las actividades que llevaba serán atendidas por la comunidad de la Bien Aparecida.

*  Entre las actividades de la casa, una de las más importantes es la atención a la iglesia de culto. Es una iglesia con  una gran participación, sobre todo, en los meses de verano en los que el turismo es relevante en este pueblo.

 

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DESDE FINALES DE 2003, LA CASA DE LAREDO QUEDA ABSORBIDA POR LA DE LA BIEN APARECIDA Y

TODAS SUS ACTIVIDADES SERÁN LLEVADAS DESDE LA BIEN APARECIDA

HISTORIA DE LA UNA PRESENCIA

LOS TRINITARIOS EN LAREDO

 

Laredo cuenta en la actualidad con unos 15.000  habitantes, aunque en el verano los  multiplica debido al atractivo de sus playa.

Aquí en Laredo, en 1928, cuando las condiciones eran diferentes para los laredanos, y para los propios religiosos, se asentaron por vez primera los Trinitarios.

La entrada de los Trinitarios de Laredo está unida a las "Escuelas del Dr. Velasco". Este doctor, hijo del pueblo, se enriqueció ejerciendo la medicina en América, y fundo el Patronado que lleva su nombre, con un edificio nuevo y un capital intransferible de 118.400 ptas., más un legado de 116.300 ptas.

En 1927 el Patronado de las "Escuelas del Dr. Velasco", viendo que los fondos de la fundación no eran suficientes para seguir impartiendo la enseñanza por profesores seglares, acordó poner al frente de esta labor a una comunidad religiosa, para que ésta, al beneficiarse del culto, para la cual se le cedía uno de los amplios salones del Centro, pudiera atender con decoro a la enseñanza.

"El Patronato entendía que la cuestión de la enseñanza en un pueblo no debe reducirse solamente a que los niños aprendan las letras y cultiven su inteligencia, capacitándose para el desempeño de su futura misión en la sociedad, sino que el niño necesita además el cultivo de su corazón y la moralización de sus costumbres para que la honradez sea la norma de su vida y el cumplimiento del deber la primera condición del hombre. Para ello es indudable que la enseñanza debe basarse en la Religión, y el conocimiento de Dios debe ser el fundamento de todos los conocimientos humanos, comenzando en las primeras letras y acabando en la resolución de los más altos problemas científicos. Y por más que no se niega la más completa competencia científica a los profesores seglares, ni mucho menos su moralidad y la honradez suficientes para encauzar las inteligencias y los corazones de los niños por las sendas del bien y de la virtud, es evidente que las personas religiosas ejercen una gran influencia moralizadora en los corazones de los niños con su profesión religiosa, además de que las personas religiosas, consagradas exclusivamente a Dios, y dedicadas por amor de Dios y del prójimo a la enseñanza, no tienen interés humano alguno, y todos sus esfuerzos se dirigen a la formación de la juventud según los principios de la Religión, y según el dictamen de su conciencia que les obliga al cumplimiento de su deber". Por estos motivos, además del económico, fueron encomendadas las escuelas a los Padres Trinitarios, cuando estaba de Presidente del Patronado don Manuel Velasco, sobrino del Fundador.

El contrato entre la Orden Trinitaria y el Patronado fue firmado ante notario el 18 de noviembre de 1927. Por parte de la Orden, en representación del Padre Provincial, firmó el P. Hermenegildo de la Asunción, y por parte del Patronado lo hizo don Pablo Villaverde. Tenía una vigencia de 50 años, hasta 1977, prorrogables si era voluntad de los firmantes. 

El contrato entraba en vigor el 1 de octubre de 1928. Por él la Orden se obligaba a destinar al menos dos religiosos a las Escuelas, uno para impartir la enseñanza del Comercio, y el segundo para la Primaria. A su vez el Patronato pasaría a la comunidad 5.000 ptas. al año, pero como vieron que era poco dinero, se le autorizó a la comunidad a, una vez cumplido lo exigido en el contrato, impartir otra enseñanza adicional o tener cualquier iniciativa para incrementar sus ingresos. Al mismo tiempo que los religiosos vivían en el inmueble del Patronato, se le cedía a la comunidad uno de los salones de la Escuela para convertirlo en Capilla abierta al público.

Interinamente de la fundación fue encargado el P. Julián Inchaurbe (del Santísimo Sacramento), que fue el primer superior de Laredo. Aunque la inauguración de la capilla, como ahora diremos, fue el 22 de noviembre, en el mes de septiembre-octubre ya estaba allí la comunidad. La componían: el superior mencionado; Alejandro Abásolo (del Redentor), Maestro de Preparatoria; Angel Martínez (de los Apóstoles), que llegó a ser obispo de Tsiroanomandidy, que daba también Preparatoria; Gabriel Bellido (de la Dolorosa), que daba las clases de Comercio; y en el mes de noviembre se unió a la comunidad el P. Antonio Salútregui, que era el organista.

Inauguración de la Capilla

“La inauguración de la nueva capilla, instalada en una de las amplias salas de recreo del hermoso Colegio, estaba señalada para el día 22 de noviembre”. Para asistir a ella salió de Madrid el Provincial, P. Pedro de Santa Teresa, acompañado del P. Lorenzo de la Concepción. Pero el P. Pedro, fuertemente molestado por una indisposición a la vista, tuvo que detenerse en Algorta. Y, con gran sentimiento de todos, no pudo asistir a las solemnes fiestas que el P. Julián tenía organizadas”. Ocupó su puesto el P. Lorenzo de la Concepción, que era definidor provincial.

El día 22, fiesta de Santa Cecilia, a las tres y media de la tarde, bendijo la nueva capilla. Al acto asistió, además de la pequeña comunidad, el P. Hermenegildo de la Ascensión, ministro de La Bien Aparecida. También se agregaron el Sr. Cura Párroco de Laredo, don Manuel López, con sus coadjutores, y el ya mencionado Pablo Villaverde, abogado, uno de los patronos del colegio que más trabajó para que los Padres Trinitarios se encargasen de él, con varios señores y gran número de fieles.

Estos manifestaron su entusiasmo y religiosidad cuando el Santísimo fue trasladado en procesión desde la parroquia a la nueva capilla de los Trinitarios. El traslado estaba anunciado para las seis y media de la tarde, y en aquella hora todo Laredo salió de sus casas con ánimo de acompañar al Santísimo a su paso por las principales calles de la población. “Los balcones del transito estaban adornados con colgaduras e iluminados unos con luces eléctricas y otros con abundantes velas que daban un aspecto fantástico a la población al paso de los innumerables fieles que recorrían también las calles con cirios en las manos delante del Santísimo Sacramento, que era conducido por el R. P. Lorenzo de la Concepción”. Asistieron a esta memorable procesión todas las personalidades religiosas y civiles, como era costumbre, no faltando la Adoración Nocturna, y más de 70 niños, alumnos de las “Escuelas de Velasco”.

Terminó la ceremonia, después del rezo del Santo Rosario, con unas palabras del P. Lorenzo, dando las gracias a todos, y exponiendo sencillamente los fines de aquella nueva fundación, que “no eran otros que la enseñanza de la Religión a la vez que el perfeccionamiento de las primeras letras a los niños y la predicación del Evangelio y la moralización de las costumbres del pueblo”.

Las solemnes fiestas continuaron con un solemne triduo, en que predicó el canónigo don Jacinto Iglesias; y terminaron el día 25, fiesta de Santa Catalina, en la que el P. Lorenzo predicó acerca del origen y fines de la Orden Trinitaria, y al final de la misma entonó un solemne Te Deum laudamus.

 

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El día 5 de marzo de 1961, cerca del edificio de las escuelas, se puso la primera piedra de lo que iba a ser nueva iglesia de los Trinitarios  cuyas obras finalizarían en 1964, siendo inaugurada el día 5 de julio de este mismo año con la solemne bendición presidida por el Obispo de Santander Mons. Eugenio Beitia.

Los años 70, los Trinitarios dejaron el edificio de las "Escuelas del Dtor. Velasco", que se convertiría en centro cultural de la villa, trasladando su residencia al cercano edificio de la calle Comandante Villar,1 donde poseían una pequeña casa con la nueva iglesia adosada al edificio. Desde entonces, los religiosos habitan en esta casa, atendiendo a la iglesia y a otras actividades pastorales y sociales.