FIESTA DE SAN JUAN DE MATA
1. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
2. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con vosotros.
3. (Monición de entrada)
Hoy, 17 de diciembre, conmemoramos dos acontecimientos fundamentales para nuestra Orden y para toda la Familia Trinitaria: la muerte de San Juan de Mata en 1213 y la aprobación pontificia de la Orden por el papa Inocencio III en 1198. Es ciertamente muy significativo que San Juan de Mata entregara su alma a Dios el mismo día en que la Iglesia había aprobado oficialmente la obra que el mismo Señor le había inspirado: la fundación de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos. En este día, en que celebramos su fiesta, os invitamos a todos a participar con gozo en esta Eucaristía como solemne acción de gracias a la Santísima Trinidad por la vida y la obra de san Juan de Mata, obra que desde hace ocho siglos sigue viva y presente en la Iglesia para gloria de Dios y liberación de los cautivos.
4. (Acto penitencial)
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Dejémonos iluminar por la luz del Espíritu Santo para reconocer nuestros pecados y pedir humildemente perdón a Dios.
(Pausa)
. A ti, defensor de los pobres, te invocamos: Señor, ten piedad.
. A ti, fortaleza de los perseguidos, te pedimos: Cristo, ten piedad.
. A ti, liberador de los cautivos, te rogamos: Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
5. Demos gloria al Padre, por su Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo por el don de San Juan de Mata y de la Orden Trinitaria : Gloria a Dios en el cielo...
6. Oremos con confianza a Dios nuestro Padre
Padre misericordioso,
que inspiraste a San Juan de Mata
la fundación de la Orden de la Santísima Trinidad
para la redención de cautivos;
derrama sobre nosotros, por su intercesión,
la gracia de sentir tu presencia en nuestras vidas,
para que, libres de toda esclavitud,
podamos trabajar eficazmente en la liberación de los cautivos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
7. (Liturgia de la Palabra en el Propio de la Orden)
8. (Homilía)
A finales del siglo XII, el año 1198, escribía el papa Inocencio III a nuestro Fundador, San Juan de Mata, estas significativas palabras en el documento de aprobación de la Orden Trinitaria: "Debemos favorecer los sentimientos religiosos y llevarlos a efecto cuando proceden de la raíz de la caridad, sobre todo cuando lo que se busca es de Jesucristo, y la utilidad común se antepone a la privada". Y dirigiéndose directamente a él, le dice: "parece claro que deseáis más el interés de Cristo que el vuestro".
Hoy, al celebrar la fiesta de N.P. San Juan de Mata, queremos recordar estos textos que son el mejor elogio del Fundador, de su Regla y de su obra, cuyo fruto, al cabo de ocho siglos somos nosotros, es toda la Familia Trinitaria.
Para S. Juan de Mata, Jesucristo está en el centro de su vida, es el alma que anima e impulsa la fundación de la Orden, la cual, como decía Inocencio III, "se cree que tuvo su origen en una inspiración divina". Esta inspiración, según los documentos más antiguos, reviste la forma de una aparición de Jesucristo Redentor que tuvo lugar en su primera Misa, en el momento de la consagración, justo cuando Cristo renueva y hace presente el sacrificio de la redención.
La vida de San Juan de Mata y la Orden por él fundada, quedan marcadas así por la persona de Cristo: su fuente es Cristo que le envía a continuar la obra de la redención. Lo que a partir de entonces buscará nuestro Fundador es "de Jesucristo", es "el interés de Cristo".
Y ¿cuál es este 'interés de Cristo'? Son los cautivos, son los hombres y mujeres que entonces y hoy tienen especial necesidad de ser redimidos, de ser liberados. Toda la vida y misión de Jesús están orientadas a la redención de los hombres: para esto lo envió el Padre, para esto fue ungido con el Espíritu de Dios. Este es su interés supremo; y esta es la gloria del Padre: que el hombre viva en la libertad de los hijos de Dios.
N.P. San Juan de Mata fue asociado por Cristo a su obra de redención en un aspecto concreto que, por aquella época y durante largos siglos, desfiguraba particularmente el rostro del hombre: era la caza del hombre para convertirlo en esclavo y hacer de él objeto de compraventa en un tráfico comercial indigno de la condición humana.
La redención de Cristo es liberación de la esclavitud, es el don de la libertad que Dios concede a sus hijos. La obra de N.P. San Juan de Mata está, en cierto sentido, en la misma línea, persigue los mismos objetivos: devolver a los cautivos la libertad de Cristo, es decir, la dignidad humana de hijos de Dios. Así buscó el Fundador, en su tiempo, "el interés de Cristo", que era el de los más desfavorecidos, los más atropellados en su dignidad humana. Y lo hizo desde "la raíz de la caridad", impulsado por el amor al hermano secuestrado, encarcelado por su fe en Cristo.
El ejemplo de San Juan de Mata es para nosotros una invitación permanente a hacer resplandecer con nuestra solidaridad "el interés de Cristo", que el evangelio de este día lo concreta en los hermanos que pasan hambre y sed, o están desnudos y sin techo. El 'interés de Cristo' son los hombres y mujeres cuyos rostros están desfigurados en su dignidad humana por la opresión, por la pobreza, por el hambre y por las distintas formas de esclavitud que hoy encadenan de por vida a tantos hombres y mujeres. Pero el ‘interés de Cristo’ son, sobre todo, los cristianos que sufren marginación y persecución por causa de la fe. Como hemos puesto de relieve estos días, hoy estos hermanos nuestros sufren una dura y cruel persecución en varios países islámicos, especialmente en Irak, y en la India, sin olvidarnos de China. Ahora bien, para buscar este 'interés de Cristo' hace falta mucho amor, hace falta vivir enraizados en la caridad: en la caridad, que es el centro del Evangelio y que motivó e inspiró toda la vida y obra de N.P. San Juan de Mata. Es la caridad que tiene su fuente en Dios, que es Dios mismo, Dios-amor, y que nosotros hemos conocido en la entrega del Hijo, "en que él dio su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos"(1Jn).
Todo brota de la caridad. Este es el mensaje permanente de nuestro Fundador tan actual en la Edad Media como en nuestros días.
Que el Señor nos conceda la gracia de alimentar nuestra caridad y nuestra solidaridad con los hermanos más necesitados bebiendo de la misma fuente que nuestro Fundador San Juan de Mata: de la Eucaristía. Pues aquí está la raíz y la cumbre de toda la vida cristiana.
9. (Oración de los fieles)
(Presidente) Movidos por el Espíritu Santo, elevemos ahora con toda confianza nuestra oración a Dios nuestro Padre por medio de Jesucristo, apoyándonos en la intercesión de nuestro Fundador San Juan de Mata.
. Pidamos en primer lugar por la Iglesia de Cristo, por sus pastores y fieles, para que sea siempre en todos sus miembros, en sus instituciones y obras signo y sacramento de salvación para todos los pueblos: roguemos al Señor.
. Por la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, por nuestro Padre General y por todos los hermanos y hermanas de la Orden y de la Familia Trinitaria, para que conservemos siempre vivo el carisma que el Señor inspiró a San Juan de Mata y que hoy, hace 810 años, recibió la aprobación de la Iglesia: roguemos al Señor.
. Por la paz y la reconciliación de los pueblos que padecen la guerra, el terrorismo y el odio fratricida: roguemos al Señor.
. Por los pobres y desheredados de la tierra, por los enfermos y marginados, por los que sufren cualquier forma de esclavitud en el cuerpo o en el alma, para que Cristo libertador, por medio de nuestra Orden, les conceda alivio y consuelo en sus sufrimientos: roguemos al Señor.
. Por los cristianos perseguidos por el fanatismo religioso de musulmanes e hinduistas, para que el Señor los fortalezca con la fuerza de su Espíritu y reciban la solidaridad de todos nosotros y de la Iglesia entera: roguemos al Señor
. Por todos los que participamos en esta celebración, para que la Santísima Trinidad, por intercesión de San Juan de Mata, nos conceda una fe más firme, una esperanza más gozosa y una caridad más comprometida: roguemos al Señor.
(Presidente) Escucha, Padre misericordioso, estas peticiones que te dirigimos con toda confianza; dígnate bendecirnos con tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
10. (Oración sobre las ofrendas)
Señor todopoderoso, al recordar hoy a nuestro Padre San Juan de Mata, concédenos, por su intercesión, participar dignamente de estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.
11. (Prefacio)
En verdad es justo y necesario darte gracias,
y deber nuestro alabarte,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
en todos los momentos y circunstancias de la vida,
en la salud y en la enfermedad,
en el sufrimiento y en el gozo,
por tu siervo Jesús, nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena,
pasó haciendo el bien
y curando a los oprimidos por el mal.
Para continuar su obra de redención
suscitó a nuestro Padre San Juan de Mata
inspirándole la fundación de una Orden
que tiene como lema la gloria de la Trinidad
y la liberación de los cautivos.
Por eso, te damos gracias y te bendecimos,
uniendo nuestras voces a los ángeles y los santos
para cantar el himno de tu gloria.
Santo, santo, santo.
12. (Monición al Padre Nuestro)
Por Jesucristo somos hijos de Dios; él nos ha dado su Espíritu que clama dentro de nosotros “Abba”: Padre nuestro
13. (Oración después de la comunión)
Fortalecidos con el Pan de la vida, te rogamos, Señor, que, a ejemplo de nuestro Padre San Juan de Mata, nos concedas servirte con entrega generosa y amar a nuestros hermanos pobres, cautivos y perseguidos con amor incansable. Por Jesucristo nuestro Señor.