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Santuario Bien A
Santuario Bien Aparecida 39849 MARRON Cantabria Tf.942676725 FAX 942676898 E-Mail: aparecida@trinitarios.org
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Casa fundada en 1908
Es Santuario de la Patrona de Cantabria
Registrada como 'Santuario Ntra. Sra. Bien Aparecida
Com R.E.R. nº. 1346-a/6-SE/B
Su CIF es Q3900631G
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Enlaces |
| Patrona de Cantabria |
* Su actividad principal es la atención al Santuario de la Patrona de Cantabria con lo que tiene de cercanía a los peregrinos y de impulso de la devoción mariana en Cantabria. El culto y la acogida, sobre todo en los meses de primavera, verano y parte del otoño, es elevado. Se reduce mucho este movimiento en los meses de invierno. Se está pensando desde hace tiempo en la posibilidad de acomodar parte del edificio para residencia o casa de espiritualidad, pero es mucha la obra que habría que hacer y no fácil de solucionar el modo de prestar la atención. Ciertamente el entorno se presta para este tipo de ofertas y no dudamos de que la casa sería muy solicitada.
* Aparte de esta actividad la comunidad atiende las parroquias del Marrón, Hoz de Marrón, Udalla, Liendo, Tarrueza y Seña.
* Entre sus actividades pastorales destaca la atención, como capellanes, al Penal de El Dueso, tarea que es llevada por el P. Antonio Arteche Dentro de esta actividad carcelaria, está la atención de la casa de Pontones en la que se da acogida a los presos en sus días libres de internamiento.
* También atiende la comunidad el hospital de Laredo en que trabaja el P. Juan José Zurínaga.
* Como actividad cultural, uno de los miembros de la Comunidad (José Luis Ocejo) es Director de los Festivales Internacionales de Santander y director de la Coral Salvé de Laredo.
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Santuario
de la Bien Aparecida
Hoz de Marrón. Ampuero
Declarada Bien de Interés Cultural / 1983
En
las afueras de Hoz de Marrón, arropado por un bellísimo paisaje, se levanta el
Santuario de la Patrona de Cantabria. La historia de la devoción mariana bajo
la advocación de la Bien Aparecida se remonta a comienzos del siglo XVII,
cuando en septiembre de 1605, la Virgen se apareció a unos niños pastores.
Cada año, el 15 de septiembre se celebra su festividad.
EL origen de la construcción del Santuario parece que tiene lugar a raíz de la
reconstrucción de la antigua ermita de San Marcos en 1609, con el objetivo de
dignificar un aposento a la Aparecida. En 1614 se levantó una hospedería para
acoger a los peregrinos que atraía la devoción. A lo largo del siglo XVII se
sucedieron nuevas ampliaciones para, a principios del XVIII, finalizar las obras
del Santuario.
El exterior del templo está formado por fuertes muros de mampostería, con
firmes sillares en los contrafuertes y esquinas. La portada de acceso es
sencilla, con airosa espadaña de tres huecos de campanas, rematada en frontón
triangular.
La planta de la iglesia es de cruz latina, con una sola nave de tres tramos, con
crucero señalado en planta y cabecera recta. Detrás del presbiterio se
encuentra la sacristía-camarín de planta trapezoidal. Destaca en la cubierta
el desarrollo de las bóvedas de crucería estrellada, con terceletes y
combados.
El retablo mayor es una pieza barroca magnífica y monumental. Está enmarcado
en guardapolvo, es dorado y presenta predela, un cuerpo, coronación y tres
calles separadas por columnas salomónicas. Los retablos colaterales están
compuestos de predela, dos cuerpos y tres calles, no diferenciándose del mayor
a no ser en los casamentos principales. Todos los retablos fueron contratados en
1733 por el arquitecto Raimundo Vélez del Valle y por el escultor Tomás de
Gargollo y Ortiz, que siguieron las trazas proporcionadas por Vicente Ortiz de
Arnuero.
La imagen de la Bien Aparecida se expone en la calle central del retablo mayor.
Se trata de una talla de reducidas dimensiones, sobre peana de estilo
renacentista. En cuanto a su antigüedad, parece de finales del siglo XV o
inicios del siglo XVI. También destacan en el interior del Santuario el órgano,
del siglo XIX, y las pinturas de César Abín, representando la escena de la
Aparición de la Virgen.
En 1905, a instancias del párroco del pueblo de Marrón y refrendado por
unanimidad por toda la diócesis, la Virgen de la Bien Aparecida fue proclamada
Patrona de la Montaña, siendo coronada canónicamente en 1955.