
La Orden de la Santísima Trinidad, fue fundada por San Juan de Mata el año 1198 y aprobada por Inocencio III. La finalidad de la nueva fundación era la redención de los cautivos. "Obra difícil, a veces heroica, que hizo a los trinitarios sumamente apreciados en aquella sociedad medieval". Esta novedad, sin embargo, no agotó todo su proyecto y así a través de los años, los trinitarios han ido extendiendo su tarea a todas aquellas actividades que suponen la atención a cualquier tipo de cautividad que puede sufrir el hombre, tanto física, psíquica, moral o espiritual.
Corría
el año 1888 cuando los Trinitarios se acercaban a Algorta, atendiendo a la
oferta, que se les hacía, de una casa que se había de construir entre las
iglesias de Santa María y San Nicolás. La dádiva procedía de la Señora María
Rosa Rogelia de Cortina y Aldekoa quien legaba 200.000 reales para la fundación
de un convento más 100.000 reales para ornamentos y vasos sagrados. El P.
Bernardino Zamalloa y Zarrabe recibía la oferta quien se la encomendó al P.
Esteban Obierta e Ydoyaga. Así comienza la historia de los Trinitarios en
Algorta. La casa de la fotografía adjunta, que se inauguraría en 1990, fue el
fruto de aquella generosidad y de la contribución de los Trinitarios, que
ascendería a 35.000 reales. El 19 de julio de 1926 sería pasto de las llamas y
a ella sucedería la actual construcción con el panorama que presentan la foto
de arriba.